viernes, 2 de febrero de 2007

· La Medicina: Apolo es dios de la Medicina, pero no tanto con el carácter de “cuidador” o “sanador” que tendrá su hijo Asclepio, sino como una divinidad capaz de alejar la enfermedad y la muerte. Calímaco, en su “Himno a Apolo”, define su manera de actuar como médico con el término “anablêsin thanatoio”, “el que retrasa la muerte”.

· La Eterna Juventud: “Siempre es hermoso, siempre es joven. Ni el más mínimo bozo cubrió jamás las tiernas mejillas de Febo [1]”, nos dice Calímaco. Por su parte, Apolonio de Rodas, en sus “Argonáuticas”, dice de él: “Nunca, Señor, tus cabellos serán cortados [2], nunca serán dañados: esa es la ley”.

· La Belleza: Apolo es siempre representado como un joven apuesto y vigoroso. A pesar de ello, sus galanteos son poco afortunados y normalmente terminan de forma trágica, como ocurre en el caso de su amor homosexual con Hyakhintos (Jacinto), joven de gran belleza amado a la vez por Céfiro (“el viento del Oeste”) y por Apolo. Cuando éste y su amado practicaban el lanzamiento de disco, Céfiro, cegado por los celos, con un soplo repentino desvió el disco de su rival yendo a dar en la cabeza del desdichado joven. Éste cayó muerto y de su sangre brotó, por obra de Apolo, una flor que desde entonces lleva su nombre. Pero tampoco terminaron de mejor manera sus amores con las Ninfas Castalia, Marpesa, Cirene, Dafne, Clitia y Clímene, o con la hija de Príamo, Casandra, a la que, para seducirla, Apolo le concedió el don de la profecía, pero, al continuar la joven sin acceder a sus pretensiones, el dios la castigó con otro don: conocería el futuro pero nadie daría crédito a sus predicciones, motivo por el cual la joven vidente fue tomada por loca y convertida en blanco de continuas burlas. Presintió la ruina de su patria, Troya, y el aniquilamiento de los suyos, pero nada pudo hacer por evitarlo pues nadie la creyó.

· La Fundación de Ciudades: Por este motivo, al oráculo de Delfos se acudía, entre otras muchas razones, antes de proceder a fundar una colonia, con el fin de conseguir el consejo del dios.

· La Caza: Al igual que su hermana gemela, Ártemis, es el dios que “hiere de lejos” (“hekêbolos”), de tal manera que para los hombres y los animales, sus flechas son portadoras de enfermedad y muerte, lo cual es tenido como otro de los posibles orígenes de su nombre (“Apolynai”, “hacer morir ).


[1] Febo, derivado de “Phoibos” ( “Luminoso” ) es otro de los nombres con los que habitualmente se nombra a Apolo.
[2] En la Antigua Grecia, cortarse los cabellos formaba parte del ritual que marcaba el paso de la adolescencia a la edad adulta.

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